Cerrar la caja al final del servicio suele ser lo peor de la noche: planilla a mano, números que no cierran y discusiones por las propinas. No tiene por qué ser así.
Por qué el cierre se complica
Se carga todo de memoria y un error chico se arrastra hasta el final.
Con varias personas en la caja, nadie sabe quién cobró qué.
Los faltantes aparecen recién al otro día, cuando ya es tarde.
Las propinas se reparten a ojo y siempre queda alguien disconforme.
Cómo cuadrar cada turno
Con cada persona identificada por PIN, cada cobro queda atribuido a quien lo hizo. Al cerrar el turno, ves el total separado por efectivo, tarjeta y Mercado Pago, y la diferencia salta en el momento, no al día siguiente.
Cada quien entra con su PIN antes de empezar.
Cobrás normalmente durante el servicio.
Al cerrar, mirás el total por medio de pago y por persona.
Si hay diferencia, la ves ahí mismo y la resolvés en caliente.
Propinas claras, sin discusiones
Las propinas quedan registradas por persona durante todo el turno. Al cierre, cada uno ve lo suyo y el reparto deja de ser una pelea. Menos quilombo, más confianza en el equipo.
Un cierre que cuadra solo te devuelve media hora cada noche y te saca un dolor de cabeza recurrente.
